Cap 35 - La escisión de los Demonios

Los nuevos placeres apartaron al coito del instinto. Los variados juegos sexuales convergieron en rituales de sangre y fluidos corporales; con las manos empapadas y en alto, ofrecían sus productos al maestro en señal de devoción y agradecimiento. Orlok no intervino en el frenesí de los demonios, dejo que el tiempo estableciera un equilibrio.

Con el tiempo la satisfacción dejó de ser novedad. El éxtasis perdió su incuestionabilidad y eso trajo la ira y la envidia al mundo de los demonios. Surgió la necesidad en cada uno de diferenciarse del resto de la comunidad y para ello, se pusieron nombres para identificarse.

Kali, el demonio de pectorales de acero, tomo para sí un grupo de veinte hembras a las cuales dominaba sexualmente diariamente. Las subyugó a los golpes y ahuyentó a otros demonios machos de la comunidad a través de una dura reprimenda que no fuera olvidada. Kali fue desafiado por un joven demonio llamado Labe, conocido por su suave y delicada voz con capacidad para las invocaciones nocturnas a la luna. Ante la afrenta de Labe, Kali arrancó las cuerdas vocales de Labe de un zarpazo. Durante tres días, Kali mutiló a Labe. Arrancaba una parte y luego cauterizaba con fuego. Quería que Labe fuera un testimonio viviente de las malas ideas.

Se perdieron los rituales, se perdieron las costumbres y la paz entre demonios. Se escindieron en manadas plagadas de riñas internas y bajaron de las montañas hacia los valles. Se olvidaron de Orlok.

5 comentarios:

  1. Orlok la puso, pero desencadenó un tornado decadente.

    ¿Por qué el sexo está condenado?

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  2. Lo que condena es la ignorancia. Si hubieran visto a Veruca la cosa sería distinta. De la ignorancia surgieron la ira, la envidia, el deseo de diferenciarse, etc.

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  3. y lo que se condena es el deseo y el placer por el placer

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  4. y lo que se condensa es la humedad




    (disceo me tiró el tuyidito, aguante boca)

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