Los nuevos placeres apartaron al coito del instinto. Los variados juegos sexuales convergieron en rituales de sangre y fluidos corporales; con las manos empapadas y en alto, ofrecían sus productos al maestro en señal de devoción y agradecimiento. Orlok no intervino en el frenesí de los demonios, dejo que el tiempo estableciera un equilibrio.
Con el tiempo la satisfacción dejó de ser novedad. El éxtasis perdió su incuestionabilidad y eso trajo la ira y la envidia al mundo de los demonios. Surgió la necesidad en cada uno de diferenciarse del resto de la comunidad y para ello, se pusieron nombres para identificarse.
Kali, el demonio de pectorales de acero, tomo para sí un grupo de veinte hembras a las cuales dominaba sexualmente diariamente. Las subyugó a los golpes y ahuyentó a otros demonios machos de la comunidad a través de una dura reprimenda que no fuera olvidada. Kali fue desafiado por un joven demonio llamado Labe, conocido por su suave y delicada voz con capacidad para las invocaciones nocturnas a la luna. Ante la afrenta de Labe, Kali arrancó las cuerdas vocales de Labe de un zarpazo. Durante tres días, Kali mutiló a Labe. Arrancaba una parte y luego cauterizaba con fuego. Quería que Labe fuera un testimonio viviente de las malas ideas.
Se perdieron los rituales, se perdieron las costumbres y la paz entre demonios. Se escindieron en manadas plagadas de riñas internas y bajaron de las montañas hacia los valles. Se olvidaron de Orlok.
Orlok la puso, pero desencadenó un tornado decadente.
ResponderSuprimir¿Por qué el sexo está condenado?
Lo que condena es la ignorancia. Si hubieran visto a Veruca la cosa sería distinta. De la ignorancia surgieron la ira, la envidia, el deseo de diferenciarse, etc.
ResponderSuprimiry lo que se condena es el deseo y el placer por el placer
ResponderSuprimiry lo que se condensa es la humedad
ResponderSuprimir(disceo me tiró el tuyidito, aguante boca)
y lo que mata es la humedad
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